domingo, 22 de septiembre de 2013

LA SOLEDAD... PARADOJA NECESARIA PARA SER PERSONA - 2

Sentirse solos pero al mismo tiempo estar rodeados por muchos es la queja dolorosa experimentada alguna vez o muchas veces o en forma continua, por la inmensa mayoría de los individuos de los distintos colectivos humanos y a este modo de soledad, se le tiene mucho miedo.
 
¿Quiénes experimentan esta "soledad en compañía" y dónde? En las familias, los miembros con sólo presencia corpórea; en las parejas, los cónyuges ausentes o transparentes; entre hermanos, el miembro incómodo por diferente; en los centros de estudios, los condiscípulos "chivos expiatorios" por su singularidad; en los grupos laborales, los miembros disidentes por constituirse en "la consciencia" crítica o autónoma del colectivo; en las instituciones asociativas (incluyendo las religiosas y profesionales), los miembros de vanguardia por constituirse en riesgos de desestabilización del statu quo; en los regímenes gubernamentales, los individuos que piensan diferente de la jerarquía y, consiguientemente se permiten propiciar cambios. Y, final e ineludiblemente con la desaparición drástica de un ser querido; quienes quedan rodeándonos pueden significar muy poco o nada, por largo tiempo. 
 
La causa de esta soledad "cobijada, arropada, acompañada" es la diferencia; al diferente o, lo que es lo mismo, al que no sigue la norma del grupo, la moral del grupo entre los animales sociales, se lo margina porque constituye un "señuelo" que alerta a los "depredadores del grupo" y, por uno, se pone en peligro todo el grupo; por eso es necesario "que un hombre muera por todo el pueblo" como profetizó Caifás respecto de la muerte de Jesucristo.  Efectivamente, los evangelios dicen que las autoridades judías tuvieron miedo, porque ya había sucedido en otros momentos de la historia  de Israel,  que los romanos arremetieran contra el pueblo a causa de los seguidores del Jesús-Mesías-Rey, y no en vano en torno a este tema gira, en solemne parodia, el juicio de Pilatos.
 
Este dato histórico-iconográfico ejemplifica didácticamente lo que sucede en el inconsciente colectivo de los distintos grupos enumerados, al principio y pone de manifiesto la pobreza de la inteligencia del ser humano, cuando actúa sin la guía del espíritu que lo hace persona. 
 
La ausencia de la inteligencia del espíritu, especialmente, se constituye en la constante de los grupos humanos cuando estos se encuentran en situaciones de apremio, de necesidad acuciante, de urgencia de vida o muerte; en esos momentos se vive la soledad entre multitudes, lacerantemente, al ritmo del  grito "sálvese quien pueda". Cuando más nos necesitamos, menos nos encontramos; los diferentes, los que no nos siguen el ritmo o no son de nuestro grupo, de nuestra familia, de nuestro YO, estorban, son excluidos y deben desaparecer.
 
En tales circunstancias sólo las personas, y son muy pocas las personas, marcan la diferencia y se constituyen en los "ángeles guardianes" que restituyen la esperanza al resto del grupo humano y con la esperanza la dignidad de ser considerados y tratados  como personas, y con la obligación aprendida de tratar a los demás como personas.
 
Si esta es la situación de la humanidad y creo que así es, caben dos opciones

1ª Para no ser segregados tenemos que optar por el costo de ser miembros mudos del grupo o manada humana y ejecutores ciegos de las consignas de los "líderes alfa" que nos permitirán estar bien, pero siempre después de ellos (en cualquiera de las circunstancias antedichas) y pagándoles tributo.
2ª Para tener conciencia y consciencia de personas, tenemos que asumir la soledad y la segregación como costo necesario.
 
Para el primer caso toda la estructura social está acondicionada y por eso el sistema escolarizado no soporta que un niño "no socialice" según sus criterios de bondad.  Recuerdo, al respecto, haber hecho evaluación de una niña, gemela bivitelina, que era considerada, en la escuela, con retardo de aprendizaje porque era de inteligencia "pragmática - independiente - no estética" y, lo peor era que tanto ella como sus padres estaban convencidos, por contraste con su hermana de que así era; la conclusión ...se estaba acostumbrando a ser perezosa porque nunca podía satisfacer las expectativas de los demás y, entonces ¿para qué se iba a esforzar? No se la permitía ser ella y no tenía ganancias.
 

Para la segunda opción... es indispensable educarnos y educar a nuestros hijos en la experiencia creativa y "fruitiva" de la soledad.  Para esto se necesita, sin duda, espacios de aislamiento y silencio prolongados; desde el ruido y la comunicación social, por saludable que sean, no se aprende el valor de la soledad y del autovalimiento desde ella y, consiguientemente, no se aprenderá a disfrutar.  Métodos adecuados para este aprendizaje son los distintos sistemas de meditación diaria y espacios de silencio obligatorio en la familia, para respetar la necesidad de silencio de los demás.

Sin este aprendizaje ni nosotros ni nuestros hijos podremos vivir con equilibrio y gozo los espacios, con frecuencia muy prolongados, de soledad, de aislamiento y/o de rechazo de los que nos rodean que la sociedad, nuestros seres queridos y la vida nos impondrán tarde o temprano; terminaremos, entonces, por sucumbir ante los "líderes alfa" haciendo de nosotros unos individuos más, de la manada humana.
 
No se trata de desarrollar el estoicismo por sí mismo o la resistencia al sufrimiento por vanidad estoica, no; se trata de entender que se nos impondrá el aislamiento y la soledad en todas las esferas de nuestro actuar social (dentro y fuera de nuestro entorno) si queremos ser coherentes con nuestra forma de pensar, querer y actuar.  Por consiguiente, hemos de aprender a disfrutar de nosotros mismos, de nuestros actuar, de nuestro pensar, de nuestro querer, siendo creadores mentales, operativos y sociales en favor POR IGUAL de nuestros intereses, que en favor de los que nos rodeen, a pesar de haber sido relegados por ellos.
 


Éste será el modo por el que podremos decir, sin palabras a los demás, "eres antes que yo, más que yo, superior a mi... pero no sin mi".  Desde ahí marcaremos la diferencia, desde el espíritu que nos hace personas por las personas y para las personas.

lunes, 16 de septiembre de 2013

LA SOLEDAD... PARADOJA NECESARIA PARA SER PERSONA - 1

Amigos-dialogantes; afronto este tópico de pensamiento y diálogo, con agrado, a petición de uno de ustedes.  El tema es muy vasto en amplitud, profundo en contenidos y trascendente en orden a ser + que ser humano; para ser persona. Por todo ello que me veo forzado a desarrollarlo en varias partes. Espero serles útil, no cansarles y motivar el diálogo.

Ningún ser humano puede existir sin los otros seres humanos y nadie puede llegar a ser persona humana si no sale de sí mismo para ir al encuentro de otros.  Persona humana, en la realidad temporal, es el ser humano que sale de sí mismo para ir al encuentro de otro ser humano con la intención de interactuar con él y, de ese modo,  enriquecerse mutuamente.  Los encuentros que, intencionalmente, no enriquecen no son propios de personas sino sólo de seres humanos.
Cada día hago el recuento de mis encuentros y con frecuencia me identifico avergonzado, solamente, como ser humano

La razón de nuestro ser y de nuestro existir, como personas, está fuera de nosotros: fuera de nosotros como individuos; fuera de nosotros como familia; fuera de nosotros como colectivos y, siguiendo esa lógica, resultante de la observación más sencilla, la razón de nuestro ser y existir como personas, está fuera de nosotros también, como humanidad.
Si nuestra "razón de ser" no ha sido nuestra voluntad, la "razón de nuestro existir" no puede ser nuestro YO (individual, familiar etc.) pero tampoco desconociendo el valor de nuestro YO, porque somos en el tiempo, haciendo historia; por consiguiente la razón de nuestro existir habrá de ser el NOSOTROS DEL YO.
 
Ésta es, a mi juicio, la clave de la HONESTIDAD: honestidad es, siguiendo la lógica de este pensamiento, el logro eficiente de objetivos en beneficio propio, por igual que en beneficio de los demás (especialmente de los que nos rodean, de los próximos, de los prójimos); o dicho de otro modo, en beneficio del "nosotros del yo".  La honestidad no es lo mismo que la veracidad aunque la asume: nadie puede ser honesto sin ser veraz pero sí se puede ser veraz sin ser honesto, por ejemplo siendo cínico, sinvergüenza o psicópata.
 
¿Qué se opone a esta dinámica humana en post de la "personeidad"?  (permítanme el neologismo porque el término personificación, que podría parecer más apropiado, se prestaría a equívoco)... La repuesta es, la egotización = el actuar del YO como centro de mi vida y la razón única de la misma, ignorando que el yo, sin el nosotros, no existe en ningún sentido; ni biofisiológico, ni psicosocial, ni espiritual.
¿Y qué produce la egotización? De múltiples maneras produce la marginación, la segregación, el rechazo, el abandono y/o la muerte de los "OTROS YO"; muerte de la que, la soledad de las personas, es un buen eufemismo.

Cuando ignoro voluntariamente a alguien que necesita de mi servicio para sentirse bien; cuando margino a alguien no dándole la información que precisa para que pueda obrar con libertad; cuando  desvalorizo a una persona o lo que esa persona ha aportado a una tarea común; cuando rechazo con hostigamiento físico, psicológico o moral a una persona; cuando abandono a otra persona ante un peligro grave físico o moral... aunque diga que nada más la he dejado librada a su suerte, en realidad la he dejado sola y con eso la estoy condenando a varias formas de muerte.

Obrando así nunca sospecharé el daño que hago y mi conciencia (si es que la tengo) me tendrá que perdonar "porque no sé lo que hago".  Si lo supiera tomaría conciencia de ser un homicida, un fratricida.  No es exageración ni metáfora.

De esta soledad pocas veces hemos oído hablar pero es la soledad del "idiota moral". Recordemos que la idiocía (idiotez) es la escala psicométrica más baja de la inteligencia, en este caso, aplicada a la conciencia moral.
¿Y por qué no hemos oído hablar de este modo de soledad?... Porque es la soledad del prepotente quien, por medio de la intimidación, suele tener éxito social, éxito político, éxito religioso, éxito económico, éxito tecnológico o alguna otra forma de éxito de modelo, con poder ... y, claro está, estos sujetos están rodeados de  un séquito graaaande de ayayeros, aduladores, imitadores, advenedizos y enemigos agazapados al acecho.


La soledad de estos individuos (porque el calificativo de personas sólo se les puede atribuir extremando la misericordia intelectual, para con ellos) es tan grande que nunca tienen suficiente para preservar lo que creen haber alcanzado y por eso precisan rodearse de "cien" guardaespaldas y "miles" de incondicionales que avalen, la norma moral de sus conductas. Es una forma eufemística de paranoia, social e históricamente aplaudida, pero no por eso menos soledad paranoica ni menos dolorosa. 

Para ejemplificar lo dicho sería muy doloroso recordar la cadena interminable de asesinatos físicos, sociales, morales o de todos ellos juntos que se suceden hoy y se han sucedido en la historia entre estos individuos porque han vivido como seres humanos solitarios, rodeados de multitudes.

Quiero terminar este primer acercamiento al tema que nos ocupa con la lectura que hizo una persona sin doblez, de la soledad a la que nos hemos referido.  Recuerdo a un bosquimano quien vivía solo en su choza construida bajo una gran acacia del Serengueti y guareció a dos exploradores-turistas de una gran tormenta.  Uno de ellos, al día siguiente, quiso agradecer el haberles salvado, literalmente, la vida y le dio todo el dinero que tenía en la billetera.  El bosquimano tomo sólo un billete y devolvió el resto diciendo: con esto para mí es suficiente; en cambio, para Ud. siempre le va a faltar.  
 



 


 

miércoles, 4 de septiembre de 2013

¡ LAS GUERRAS...OTRA VEZ, entre nosotros !

Creo que en la historia de la humanidad podemos observar esta triste ecuación:
" DUEÑOS DE LA VERDAD  +  DOMINADORES DE LAS CONCIENCIAS  =  SEÑORES DE LAS GUERRAS "... humano, muy humano... demasiado humano y así no lograremos que la humanidad esté constituida por personas humanas.

Dicen los analistas expertos que el conflicto último de Siria, en el trasfondo, es una lucha de poder entre chiitas y sunnitas, pero ha poco fueron los árabes contra los judíos; otrora, los católicos contra los protestantes; antes, los fieles contra los infieles; antaño y hogaño, los cristianos contra los paganos y, a través de todos los siglos, siempre, los dueños de la verdad, los intérpretes auténticos de la verdad... quienes se han atribuido tener el "mandato inspirado" (a saber por que espirituosa entidad) de tener que ser los salvadores de la ignorancia de... "los diferentes".

Tras ellos los convencido, de buena fe, (dominados en sus conciencias sociales, culturales, morales, religiosas, cívicas, patrióticas) que los diferentes son un peligro inminente contra el bien-estar y ante los que hay que responder con el heroísmo de la fe, como ya advirtiera Jesucristo que se haría, "matando al diferente pensando hacer un favor a Dios"

Cuán cierta y cuán triste profecía con la que El advierte a sus seguidores que así les sucederá, al igual que a El, en la historia.  Y ahora somos sus discípulos quienes matamos al diferente para hacer "el favor a la humanidad y, en ella, a DiosQué claro resulta, verdad, que cuando nos justificamos MENTIMOS; nos justificamos con el "dios antropológico" para ocultar nuestra codicia.  No es la vida de los inocentes, sojuzgados a su vez por los dominadores de las conciencias del lugar,  la que nos mueve a los cristianos a intervenir en Iraq, en Irán, Egipto, Libia o Siria...  Si así fuera, la acción de defensa habría sido preventiva y a tiempo; NO, es la codicia de sus riquezas, como otrora en las Cruzadas, y por eso acudimos cuando los pueblos ya están derruidos y sus hijos, muertos.
Entonces llegamos con nuestras verdades humanas, e.d., depredadoras para saquear reconstruyendo.

Primero les vendimos las armas para que se devastaran y, luego, les prestamos más armas a cambio de la "deuda por la reconstrucción"... amortizable con sus materias primas.  De este modo somos los neo-piratas con patente de corso de la ONU o de la OTAN. Los históricos corsarios singlan, dominadores, los mares  de las conciencias satisfechas de los triunfadores y de los pueblos empobrecidos y, como sucedió en la historia, nunca liberados de la esclavitud.
 
¿Por qué de estos modos no se libera a los pueblos de este sino histórico que sólo justifica la alternancia de los dueños de la verdad, dominadores de las conciencias y señores de la guerra?...
 
Porque esa metodología la aprendimos en nuestra familia, en la cuna y la reforzamos con las escuelas, civiles y religiosas, para que nos sirva en las estructuras sociales, laborales y culturales: la finalidad es lograr la UNIFORMIDAD y para eso usamos uniformes que nos identifiquen y no nos hagan diferentes, y no la UNIDAD es decir, IGUALES DESDE LAS DIFERENCIAS.
En el discurso social-político se escucha con alguna frecuencia que las diferencias nos enriquecen; bonitas palabras, pero en la práctica, a quien viste distinto, reza diferente, habla raro, tiene costumbres extrañas etc. etc. se le excluye, se le observa con recelo y, si se puede, se le explota económicamente o se le rechaza.
 
El diálogo, que sería la alternativa ante este sino trágico de los atavismos evolutivos, no forma parte de la dinámica de nuestras familias; en ellas impera el pater familiae, el cabeza de familia, el representante de Dios, el origen de toda verdad a ser aprendida (por igual la buena como la mala o la nefasta).
Pienso que si no se instituye, como atmósfera, el diálogo dosificado y jerárquico (para poder asegurar el respeto de las diferencias) y como método la experimentación evaluada en tiempos cortos de las ideas diferentes, aportadas por los miembros distintos de la familia... será imposible que aprendamos a respetar a la persona pero no a sus ideas, sin violentarnos.

Sin aprender la cultura del diálogo la humanidad no abandonará el método de la guerra para resolver las diferencias y satisfacer las necesidades de todos y de cada uno de los distintos, en medida directamente proporcional a su participación creativa y a su posibilidad geográfica, histórica, física y mental. 

El aprendizaje del diálogo y el ejercicio del juicio crítico adulto, en la familia, es la tarea de máxima urgencia que hemos de acometer usando todos los instrumentos tecnológicos a nuestro alcance (como éste que ahora usamos, por ejemplo) para participar a otras familias de nuestros logros y dificultades; es tarea más importante que aprender destrezas y competencias pues sólo así podremos detener la otra guerra, la guerra de las violencias familiares (parentales y de género).
 
Y ante estas guerras... ¿poco o nada podemos hacer, más allá de lamentarnos y comentar lastimeramente los acontecimientos como si se tratara del clima u otro elemento natural? Creo que dos acciones hay que emprender:

1ª Usar todos los medios electrónicos para llenar el ciberespacio de denuncias contra los que se creen dueños de la verdad, contra los opresores de las conciencias y contra los señores de la guerra con nombres propios y actos reprobables y sin importar qué "uniforme" vistan.  Estos instrumentos que, en muchos casos, usaron con éxito para ser elegidos jerarcas pueden ser ahora el instrumento de evaluación de sus comportamientos, con similar eficiencia a la anterior.

   El costo a pagar, por nosotros, es el tiempo y el coraje, avalados por la verdad y una vida honorable.
2ª Colgar de las redes sociales, los ensayos de hacer de nuestras familias, una escuela de diálogo.

Juntos sí podremos derrotar a los señores de la guerra, con la paz aprendida y aprehendida por medio de vivir en igualdad asumiendo las diferencias.

¿Utopía?  Sin duda porque sólo es utopía, la perfección de lo posible. 

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